EL DÍA QUE TODO CAMBIÓ

Nuestro proyecto pretende dar visibilidad a la diabetes tipo 1 y sus necesidades. El proyecto abarca un libro de testimonios en primera persona sobre la diabetes tipo 1, (pacientes, familiares, amigos, profesionales); un foro: http://www.tuvidacondiabetes.es/ ; este blog; charlas informativas, y un documental que pronto compartiremos con todos los lectores. Gracias por estar aquí y compartir esta dulce experiencia.

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lunes, 13 de febrero de 2017

Jesús González de Buitrago Amigo. Pediatra Endocrinólogo del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres

Hoy este espacio está dedicado a nuestro querido doctor Buitrago, otro de los grandes, otro de los héroes de muchos niños y niñas extremeños, y de sus familias.






<<Siempre que salimos de la consulta con la niña, ya no tan niña, paramos un momento en la primera planta, golpeamos con suavidad en la puerta de pediatría y esperamos. Al poco sale alguna de las enfermeras, Mercedes o Inmaculada, se alegran de vernos, y de ver a la niña, que ya no es tan niña, y nos preguntan sobre cómo nos va, cómo va la niña con la diabetes... Entonces, si está Jesús, también sale, nos saluda, nos pregunta. En los ojos de todos ellos vemos cariño, y mucho orgullo de ver a la niña creciendo tan bien. Sí, es para estar orgulloso, parte del mérito es de los tres.
Cuando nos vamos, cerrando la puerta, no podemos evitar echar la vista atrás unos años, cuando nos comunicaron que el doctor Arroyo se iba a Badajoz y los padres y madres de Cáceres entramos en modo pánico. Se iba parte de uno de los pilares importantes de la salud de nuestros hijos, el otro éramos nosotros mismos, aunque este se daba por descontado que siempre iba a estar ahí. Pero el doctor Arroyo, ¡ay!, ese doctor que junto a su maravilloso equipo nos complementaba perfectamente en nuestra función de protectores de nuestros hijos, ese doctor no se podía ir. ¿Qué iba a ser de nosotros? El desánimo entró otra vez en nuestras vidas, como aquella vez que nos comunicaron la dura realidad. No pudimos entonces hacer nada, tan solo esperar a que el nuevo doctor tuviera la implicación con la diabetes y la dedicación a sus pacientes que tenía el que nos dejada.
Y vino el doctor Buitrago, y el caso es que en un abrir y cerrar de ojos estaba ejerciendo a la perfección la función de segundo pilar en la vida de nuestros hijos. Recuerdo muy bien las conversaciones con los otros padres una vez pasadas las primeras consultas: "Que si es muy recto, que si es muy exigente, que si es un estudioso de las nuevas tecnologías...". "¿Y con el niño?". "Ah, con el niño muy cariñoso". Sí, ¡ese es el segundo pilar que necesitamos para nuestros hijos! Alguien que vela por la salud de "sus niños"; alguien que siga al pié del cañón aunque no se lo hayan puesto fácil (más de uno se acordará del tiempo en que recorría la planta con las historias bajo el brazo, buscando dónde poder hacer la consulta); alguien que se preocupa de sus pacientes aun estando de vacaciones, y alguien que si sospecha que el otro pilar, sus padres, no está bien apuntalado, hace lo que haya que hacer para corregirlo.
¿Esto lo enseñan en la universidad? Creo que no. Esto se nace con ello, y por eso supongo que en su día eligió este maravilloso oficio, y por eso entiendo esa mirada de orgullo, de felicidad enorme, al ver como sus niños crecen sanos. Por cierto, en su día alguien intentó quitarnos al doctor, con poco éxito, y es que a veces ese pilar de los padres sabe cuidar al otro pilar. GRACIAS JESÚS.>>

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